¿Cómo viajar a través de los ojos de un niño?

Es una buena pregunta, ya que no solo es ver a través de sus ojos, sino que quizás es volver a ver desde los nuestros, cuando éramos niños, cuando todo parecía fácil y la vida era una aventura en sí.

En mis años de viajera, mis hijos son los que más valores me han enseñado durante nuestras aventuras. Me han demostrado que con la inocencia, el amor y la igualdad, no hay frontera que separe territorios ni personas.

Los niños te enseñan el idioma universal y no es el inglés, es el suyo propio, el de los críos que se juntan en cualquier lugar para chutar una pelota, hacer carreras, esquivar un aspersor de agua o simplemente intentar adivinar los pensamientos de los otros.
Escuela Internado de Primaria Solidaridad con Chile, La Habana.

Veo en mis hijos, esa capa que se ha creado en su alma al viajar y conocer otras culturas. Cómo comprenden muchas veces las situaciones de algunos niños o países, sin ni siquiera explicarles el por qué. Asimilan vivencias que a nosotros nos cuesta entender.

Cantando y jugando con los niños del PN Etosha, Namibia.

No solo nuestros hijos aprenden, sino que también creamos experiencias en todos aquellas personas que nos cruzamos por el camino y vivimos momentos especiales e irrepetibles, esos que sabes que aunque no haya una instantánea para recordártelo, a ti nunca se te van a olvidar.

Ellos ven, como personas que no conoces les abren las puertas de sus casas, comparten su comida, les hacen partícipes de sus vidas, de sus juegos y se sienten un autóctono más.

En casa de Marie, nos abrió sus puertas y nos dio de comer sin conocernos, Atlas de Marruecos.

El juego es su mejor conductor, no importa si hay una pelota oficial de La Liga con la que jugar o simplemente una de trapo. El compartir momentos, risas y diversión les llena por completo.

A través de los niños, nosotros también disfrutamos de esos momentos, hacen que nos mezclemos más con los locales, nos cuenten sus historias, nos enseñan su día a día, su manera de ver la vida y sienten curiosidad por cómo la vivimos nosotros.

Con el tiempo me he dado cuenta que realmente son ellos quienes nos han abierto una puerta al mundo y nos han regalado momentos inolvidables de felicidad, cariño y respeto.

En medio de la nada, Namibia

Todas estas vivencias en familia, cuando has vuelto del viaje después de meses e incluso años y escuchas a tus hijos contarte anécdotas y situaciones a través de lo vivido, te das cuenta del impacto que ha tenido sobre ellos. No puede haber mayor aprendizaje en la vida.

Esta vida es la que elegimos para nosotros, no importa si solamente la podemos vivir unos cuantos días al año en modo vacaciones, queremos exprimirla al máximo. Y por qué no, algún día se pueda convertir en una forma de vida permanente.

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